Las Flores del Mal: Charles Baudelaire

     
    Mujeres Condenadas

Como bestias inmóviles tumbadas en la arena,
Vuelven sus ojos hacia el marino horizonte,
Y sus pies que se buscan y sus manos unidas,
Tienen desmayos dulces y temblores amargos.

Las unas, corazones que aman las confidencias
En el fondo del bosque donde el arroyo canta,
Deletrean el amor de su pubertad tímida
Y marcan en el tronco a los árboles tiernos;

Las otras, como hermanas, andan graves y lentas,
A través de las peñas llenas de apariciones,
Donde vio san Antonio surgir como la lava
Aquellas tentaciones con los senos desnudos;

Y las hay, que a la luz de goteantes resinas,
En el hueco ya mudo de los antros paganos,
Te llaman en auxilio de su aulladora fiebre.
¡Oh Baco, que adormeces todas las inquietudes!

Y otras, cuyas gargantas lucen escapularios,
Que, un látigo ocultando bajo sus largas ropas,
Mezclan en las umbrías y solitarias noches,
La espuma del placer al llanto del suplicio.

Oh vírgenes, oh monstruos, oh demonios, oh mártires,
De toda realidad desdeñosos espíritus,
Ansiosas de infinito, devotas, satiresas,
Ya crispadas de gritos, ya deshechas en llanto.

Vosotras, a quien mi alma persiguió en tal infierno,
¡Hermanas mías!, os amo y os tengo compasión,
Por vuestras penas sordas, vuestra insaciable sed
y las urnas de amor que vuestro pecho encierra.


Baudelaire fue para algunos la crítica y síntesis del Romanticismo, para otros el precursor del Simbolismo, y tal vez haya sido ambas cosas al mismo tiempo. También es considerado el padre espiritual del decadentismo que aspira a épater la bourgeoisie (escandalizar a la burguesía). Los críticos coinciden al señalar que formalmente abrió el camino de la poesía moderna. Su oscilación entre lo sublime y lo diabólico, lo elevado y lo grosero, el ideal y el aburrimiento angustioso (el Spleen) se corresponde con un espíritu nuevo, y precursor, en la percepción de la vida urbana.
Las Flores del mal es considerada una de las obras más importantes de la poesía moderna, que inició una estética nueva, donde la belleza y lo sublime surgen de la realidad más trivial, aspecto que ejerció una influencia considerable en poetas como Paul Verlaine, Stéphane Mallarmé o Arthur Rimbaud. 

Este poema del capítulo de Las flores del mal, y del libro completo del mismo nombre, se titula Mujeres condenadas. En él se presenta un escenario de mujeres con sentimientos lésbicos (pasiones sáficas), y los encuentros que llevan a cabo en playas, en bosques o en antros paganos. En ellos se puede apreciar una peculiar descripción de estas mujeres, llena de recursos, contraponiendo a mujeres católicas (monjas) y prostitutas.
El yo poético plasma en este poema su deseo de escapar por la vía del mal y del sadismo; del pecado. Sin embargo en esta huida tampoco encontrará consuelo y más tarde le quedará una única salida: la muerte. Culmina el poema con una apelación directa hacia estas mujeres donde les dice que las ama y las comprende.

La estructura de este poema se compone de siete estrofas de cuatro versos alejandrinos.
La rima de los versos es blanca, ya que no se puede hablar de la rima como tal al no disponer del poema original sino de una traducción del francés, pero podemos destacar que la rima ha permanecido en algunas palabras aisladas, no sabemos si a propósito o por las similares características de las dos lenguas romances.

En el poema aparecen una serie de imágenes simbólicas que presentan una perfecta mezcla de elementos que han hecho de Baudelaire uno de los poetas más importantes de su época y en general de la literatura universal.  El tema de la muerte, el sexo, el erotismo, la corrupción del alma y las experiencias con las drogas es un tópico bastante repetitivo en la obra, y que se aprecia en esta parte del libro.

Según el propio autor Las flores del mal no es una mera recopilación de poemas, sino un libro convencional con principio y fin en el que todas las poesías se complementan unas a otras, y por tanto se debe respetar el orden lógico establecido por el poeta para poder entender lo que en sus escritos quería plasmar. De esta forma el más notable tema de este poema en tanto que parte de un orden en la obra, es la huida de la sociedad burguesa a partir de distintas formas (ya sea el spleen, el vino, la perversión, etc.).


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