Níobe

Mito de Níobe

Níobe, hija de Tántalo y esposa de Anfión, se jactaba ante todos de su fecundidad y de la belleza de sus catorce hijos: siete varones y siete hembras.
Haciendo alarde de su arrogancia, se burló de la diosa Leto, pues solo había tenido dos hijos: Apolo y Artemisa. Leto, iracunda, lloró a sus hijos y les contó la deshonra que le había hecho. Ambos, indignados por la presunción de Níobe y para defender a su madre, decidieron matar uno a uno a sus hijos. Apolo disparó sus envenenadas flechas a los hijos y Artemisa a las hijas.
Cuando ya sólo le quedaba su hija pequeña, Níobe, desesperada, pidió clemencia a los dioses, pero de nada sirvió, y la niña murió en sus brazos.

Níobe vagó con el cadáver de su hija hasta llegar al monte Sípilo. No pudo avanzar más, pues su dolor no le permitía moverse. Allí se transformó en una roca, pero sus ojos siguieron vertiendo lágrimas, que dieron origen a un manantial.         

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