“El horror puede vivirse o ser
mostrado, pero no puede comunicarse jamás. El horror es algo tan simple como la
mirada de un niño, o el vacío en la expresión de un soldado al que van a
fusilar. O los ojos de un perro abandonado y solo que te sigue cojeando entre
las ruinas, con la pata rota de un balazo, y al que dejas atrás caminando deprisa,
avergonzado, porque no tienes valor para pegarle un tiro”.
Territorio
Comanche
ARTURO PÉREZ-REVERTE
Novela-reportaje
del escritor y periodista, Reverte plasma en esta breve novela sus vivencias
durante los 21 años que pasó como reportero de prensa y televisión en
conflictos internacionales. Es una obra de ficción con un deje autobiográfico
que tiene como objetivo dar a conocer cómo vive un periodista la experiencia de
la guerra.
A lo largo del
relato Pérez-Reverte expone numerosas situaciones en las que los periodistas
destinados a países donde existen distintos conflictos deben actuar para algo
más que para conseguir una noticia; para salvar la vida. Estas situaciones son
recordadas por Barlés –alter ego del escritor- con cierta frialdad y humor
negro, lo que demuestra el aislamiento emocional al que estos periodistas
necesitan someterse para no sumirse en el horror de las escenas de las que son
testigos. Así, todo reportero que se encuentre en el verdadero foco de la
guerra vive con la tensión constante de no estar a salvo, ya que las armas no
conocen de bandos y para conseguir la noticia o la imagen necesaria, los
periodistas se encuentran siempre en el denominado por el autor “territorio comanche”, es decir, en aquél
momento en el que el instinto dice que pares el coche y des media vuelta; donde
aunque no ves a nadie, sabes que te están mirando. “Territorio Comanche” es una zona de guerra que hace peligrar la
vida del periodista.
El propio
autor afirma que “el horror no se puede compartir” haciendo mella en las
horribles experiencias que han de vivir los periodistas, y que las personas de
a pie no son capaces de imaginar.
Estas
evidencias nos pueden hacer reflexionar que los corresposales de guerra no se
hacen, nacen. A lo largo de la novela somos testigos de varias historias que
terminan con el final de algún conocido que no estaba preparado para sobrevivir
en una guerra.
Destaca como
un aspecto clave del libro el planteamiento del dilema moral entre retransmitir
de un modo u otro el conflicto, o abandonar las labores periodísticas en pos de
ayudar a los dañados en la guerra. Reverte impone a través de las anécdotas,
los comentarios fríos y el humor negro un trasfondo de vital trascendencia:
¿Existe la ética en el límite de la vida y la muerte?
Pérez-Reverte
incluye también detalles concretos que añaden verosimilitud a lo narrado.
Nombres y apellidos de periodistas reales, referencias a lugares conocidos,
hechos que han sido publicados en la prensa, expresiones coloquiales… El autor
no pretendía escribir una novela formal, sino un relato vivo y realista que
plasma a la perfección las impresiones e inquietudes de un verdadero reportero
de guerra. Es esta veracidad la que caracteriza la obra como un documento
periodístico de importancia.
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