“Lo que necesito es
el diente de león en primavera. El brillante color amarillo que significa
renacimiento y no destrucción. La promesa de que la vida puede continuar por
dolorosas que sean sus pérdidas, que puede volver a ser buena".
Katniss Everdeen, Sinsajo.
SUZANE
COLLINS
Tras mi reciente indignación con el final de la saga de Los Juegos del Hambre, he decidido hacer
una crítica enfurecida –y como tal
puede herir sensibilidades- para poner en orden mis pensamientos y saber
contestar alto y claro cuando algún cabeza-hueca me pregunte por qué no me ha
gustado Sinsajo.
POR
QUÉ SUZANNE COLLINS DEBERÍA HACER 'DUCK AND COVER' Y NO VOLVER A ASOMAR LA
CABEZA HASTA QUE SE DEVUELVA SU DINERO Y SU TIEMPO A TODO INOCENTE LECTOR DEL
PLANETA:
Como
introducción debo señalar que en general Sinsajo me parece el peor final que existe para unas novelas
de la calidad que sus predecesoras tienen. La autora ha convertido una historia
de amor, esperanza y relaciones profundas entre personas sometidas a toda clase
de circunstancias difíciles en una apocalíptica, sangrienta y oscura novela negra que no tiene nada que ver con su
legado. La novela comienza correctamente, pero aún así ya empiezas preguntándote cuándo llegará ese ‘toque especial’ que te mantenía enganchado en toda la historia del Capitolio y sus distritos. Conforme Sinsajo se va desarrollando, llega un punto en el que te das cuenta de que Suzanne Collins ha decidido llevar la trama por un camino completamente diferente, y la historia que hasta ahora habías leído y disfrutado ya no existe.
Con
la segunda parte de la novela ya has visto la transformación de los personajes
principales en personas despiadadas, sin esperanza y sin juicio que no pueden
vivir con los fantasmas y heridas de su pasado. Además de parecer estar
perdiendo definitivamente la cabeza. A partir de aquí la historia se vuelve
dura y oscura. A parte del estado de resignación con la permanente ausencia de
Peeta en el relato, lo que le quita mucho interés, todos ellos pierden el
encanto que habían tenido, y los Katniss, Gale, Peeta, Finnick o Haymitch que
conocías ya no existen; han pasado a convertirse en sujetos ‘mentalmente inestables’ o soldados sin
corazón.
Sin
embargo, es con la última parte de la novela cuando pierdes totalmente la esperanza.
En ‘Asesinos’ estás ya completamente seguro del problema mental que ha sufrido
Collins.
Teniendo
en cuenta el hastío vital que produce leer un relato desde el punto de vista de
una personaje que se ha convertido en la exasperación en persona, lo más duro
es que en este punto ya hemos tenido que soportar ver cómo destrozaban la
posible historia de amor que nunca llegó a existir entre Gale y Katniss, y
adulteraban para siempre la que tuvo o podrá tener con Peeta. Lo más
enternecedor de toda la historia de Los Juegos del Hambre siempre ha sido el
amor incondicional que Peeta tenía por Katniss. Con este giro, la autora
consigue hacer lo único que no se podía esperar: que el único personaje que aún
la soportaba tal y como es se vuelva contra ella. Respecto a Gale, toda la
personalidad que podríamos medio imaginar se ve sustituida por un soldado
revolucionario sin muchas luces y lleno de rabia que se convierte en una bomba
de relojería incluso para la destrozada Katniss. No es difícil ver la lucha
interna que la autora ha tenido intentando resolver el triángulo amoroso en el que se embarcó desde el principio, y que ha
estado fuera de lugar desde hace tiempo. Después de haber erradicado los rasgos
más ‘queribles’ de los dos jóvenes, dándose cuenta de que Gale no tenia chicha
ni para relleno, deja a Katniss con la salida fácil: el mal menor. Y así, la
gran historia de amor termina como debía haber sido, pero con un sabor amargo
imborrable que te recuerda que eso no es lo que los protagonistas merecen. Todo
ello después de abandonar por completo al personaje de Gale a la deriva sin
tener ni siquiera una despedida decente como una de las personas más
importantes en el corazón de Katniss. Aunque en realidad, el personaje perdió
toda la potencial esencia que alguna vez tuvo desde el principio del libro.
Entrando
en el controvertido final y el banquete
de muertes, ¿qué puedo decir? Más de lo mismo. Como ejemplo del tratamiento
que van a tener las muertes tenemos a Darius y Lavinia, Mitchell, puros
accidentes que pasan sin más. Todas estas valientes personas que siempre
apoyaron a Katniss empiezan a caer como moscas sin miramientos, considerándose
simples daños colaterales en el juego cruel que se lleva a acabo entre su
preciada sinsajo, el malvado Snow y la potencial malvada Coin. Boggs, que sirve
sólo para avanzar la trama, y las demás muertes
del equipo que le siguen son de pasada en el relato de la
heroína Katniss; Messalla, Jackson, Leeg, Castor, Pollux, Cressida…. Otro de
los personajes que más habían destrozado previamente, el inteligente y
encantador Finnick, muere de forma insignificante. Y finalmente, la muerte más
cruel e innecesaria como guinda del banquete: Prim. La hermanita de Katniss que
siempre había representado la esperanza, la bondad, el deseo de un mundo mejor…
se esfuma sin más dejando a Katniss sin un objetivo, a la historia sin un
sentido en el que sustentarse.
Los
acontecimientos que cierran toda esta guerra se suceden con rapidez cegadora,
como si ni siquiera Collins supiera cómo lidiar con ellos. Como último regalo a
la desesperanza, la autora despoja de todos los valores por los que han luchado
a todos los Vencedores que siguen vivos con la contemplación de unos nuevos Juegos
bajo su responsabilidad. Algunos optimistas (si es que los hay a estas alturas)
creen que Katniss y Haymitch acceden por no levantar sospechas ante su
verdadero objetivo, aunque a mí me parece que es un ‘objetivo’ más bien
improvisado: el asesinato de Coin a manos de Katniss, con el consecuente perdón
a la vida de Snow que, después de ser el responsable de todos los males de la
guerra, muere de la forma más patética posible. Para aquellos que he nombrado
optimistas, la autora guarda un regalito más: nunca se hará justicia con Coin y
la muerte de Prim, ya que nadie sabrá la razón de las acciones de Katniss,
declarada en estado de locura por fin.
El
verdadero final de esta trilogía hace gala de la locura por la que nos han
arrastrado durante todo Sinsajo. Con
Prim muerta, Katniss pierde toda la esperanza y ganas de vivir que le quedaban.
La dulce y trastornada Annie esperando un bebé (zas) y más cuerda que nunca,
Plutarch decepcionando toda la fe que te habían hecho tener en él como un líder
piadoso, incluso Effie, cuya ausencia es una intriga hasta el final, tiene una
aparición innecesaria e insulsa, demostrando que la superficialidad siempre
está de su parte. En cuanto a Haymitch, el verdadero héroe de la guerra… todo
el sufrimiento pasa por él sin más pena que gloria, sin permitirle alcanzar
ningún tipo de paz y tan solo como. Gale desaparece del mapa como si fuera un
cero a la izquierda, por no hablar de la madre de Katniss, que experimenta una mejora
irrelevante para después no poder ni ver la cara de su hija tras haberse
quedado solas en el mundo. Beetee mejor no preguntárselo, porque no lo vamos a
saber.
Toda
esta lucha y sufrimiento que ha
transformado a una población por completo, tiene como resultado una nueva era
en un mundo sin esperanza, con un
futuro gris y lleno de miedos que no ha agradecido nada a todos los que
lucharon por él. (Y del Operación Tributo este de cantantes que te dejan caer
como futuro de Katniss, pa’ qué hablar…)
Y por
fin, el epílogo que todos estábamos esperando. El final feliz para Katniss y
Peeta. Pues no señores. Ni siquiera en su relación encuentran paz, y
destrozarles el cuerpo no era suficiente; también parece que sus mentes estén
destrozadas para siempre, y que su alma nunca se recuperará (Incluso los niños
parecen una broma sacada de una App de android para mezclar parejas y sacar a
sus hijitos). Para nosotros, no hay redención ni en la conversación final,
donde una épica declaración de algo, ya sea de amor, libertad, esperanza…
brilla por su ausencia. En su lugar, la única alusión al amor que Katniss
siente por Peeta que tendremos en toda la historia tiene que estar relacionada
al destrozo que les han hecho a su relación, a su amor y al pobre Peeta.
(Cariño, eres más
guapa que la mortadela, ¿Real o no?...).
Hasta
aquí toda mi indignación con este libro y esta historia, que no es poca.
…Y
que la memoria esté siempre siempre de vuestra parte para olvidar esta patada a
la literatura y a la historia que a todos nos encantó alguna vez.
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